Por lo usual cuando usted es un cliente recurrente de una determinada tienda, autoservicio, aerolínea, etc. usted suele ser recompensado por su consumo con descuentos o promociones para incentivarlos a consumir más. En el caso del servicio del agua potable ocurre algo distinto si usted llega a ser “buen consumidor”.
Las tarifas del agua
El agua potable, antes de llegar a su hogar o empresa, pasa por un proceso de limpieza muy complejo y la idea es que pueda llegar a todos los pobladores de una determinada zona urbana o industrial. Hay hogares en que se utiliza una cantidad básica de agua, mientras que existen otros hogares en las que el agua se emplea en usos secundarios como riego de jardines, piscina, fuentes o simplemente es desperdiciada (cuando hay fallas en la grifería). También existe el uso industrial el cual requiere de grandes cantidades de agua para sus actividades económicas. Es por eso que a mayor consumo las empresas suministradoras del servicio de agua potable le subirán las tarifas, es decir el precio que tendrá que pagar por cada unidad de consumo se eleva al pasarse de un límite determinado al otro.
El control como solución eficiente
Hay situaciones en las que se depende del consumo del agua como en las industrias. Pero en el hogar el evitar pagar tarifas elevadas por el consumo de agua dependerá de la manera que usted controle tal consumo. Adaptando mejores hábitos en casa o revisando las llaves de agua, control de llenado de cisternas, tanque elevado y tanque del inodoro usted podrá mantenerse en la tarifa básica.
Recuerde que el agua potable que usted ahorre servirá para que alcance a otros hogares que lo necesiten. Por último, “un buen consumidor de agua no es aquel que gasta sin reparo porque lo puede pagar, sino es aquel que consume sólo lo necesario pensando en los demás”.
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